¿De dónde viene el Pambazo?

 

Los antojitos mexicanos siempre nos sacan de un apuro. Si andamos cortos de dinero, pueden ser la solución ideal, pues podemos comer bastante y sin pagar tanto. Si deseamos bajarnos una borrachera, de igual manera sirven como una fabulosa solución, pues la mezcla entre el chile y la grasa ayudan a que el estómago deje de hacer de las suyas y si, en caso contrario, estamos en plena cruda, nada como los antojitos para que ésta no nos pegue tan fuerte. Sí, los antojitos son la mejor solución para muchos problemas gastronómicos.

Y de entre éstos, el pambazo es uno de los más habituales. Bolillo bañado en adobo y relleno de papas con longaniza o simplemente con queso y lechuga, crema y queso espolvoreado (ya se nos hizo agua la boca). Sin embargo, aunque hoy en día es tan común comerlos en casi todos los puestos donde venden garnachas, este antojito tiene una historia y aquí se las contaremos.

Resulta que el nombre de este platillo viene directamente del pan con el que se preparaba, pues este se llamaba “pan basso” o pan bajo virreinal y tal era su demanda, que existieron lugares donde se dedicaban solamente a la elaboración de este y esos sitios se conocían como Pambacerías. El pan se elaboraba técnicamente con los residuos de harina cernida, así como con el trigo de calidad inferior. Eso hacía que el pan quedara liso y suave. Este pan, como lo dice su nombre “bajo”, estaba hecho para las clases bajas en el pasado. Sin embargo, hoy en día, los pambazos se preparan con bolillos o teleras en varias partes del país, mientras que en Veracruz, todavía se hace el pan pambazo (por si quieren comer el original).

pambazoo

Como dijimos antes, su preparación, aunque parece similar a las tortas ahogadas, no lo es, pues las tortas se preparan con pan birote, que es más duro y se va ablandando con el caldillo, mientras que los pambazos se remojan en un adobo preparado con chile guajillo el cual le da color y sabor. Lo que lleva en su interior ya difiere dependiendo de quién lo prepare, pues mientras que hay quienes solo le ponen lechuga, crema, queso y papas con longaniza, otros lo complementan con frijoles, quesillo gratinado y otros platillos más sofisticados en su interior. Y al tratarse de bolillo remojado en salsa, incluso puede ser un antojito al cual los vegetarianos le pueden hacer ojitos, pues pueden sacar la longaniza, el queso y la crema de la receta y ¡listo!, un platillo sin carne.

Ahora, cada que coman un pambazo, sabrán que comen un antojito que proviene de las clases inferiores de nuestro pasado histórico, cosa que, a decir verdad, no ha perdido vigencia, pues el pambazo puede ser consumido por cualquiera, ya sea un obrero o un alto ejecutivo.